Conoce las recomendaciones que tienes que saber si has sido víctima de un accidente de tráfico

Sufrir un accidente de tráfico puede convertirse en una pesadilla, desde los daños que se pueden producir hasta las interminables charlas y negociaciones con la aseguradora para lograr la indemnización que corresponde. Todos estamos de acuerdo con que ser protagonista de un accidente de tráfico es un verdadero drama que a nadie le gustaría vivir.

Debido a la frecuencia con la que ocurren este tipo de accidentes, creemos que es imprescindible tener en cuenta los siguientes consejos que te pueden ayudar a gestionar de mejor manera las consecuencias del siniestro.

Por ello, hemos elaborado este documento donde se explican de manera simple y pragmática todas las recomendaciones que una persona debe conocer y aplicar al momento de ser víctima de un evento de tales características.

  1. Ningún accidente de tráfico es igual

Cada siniestro estará marcado por condiciones distintas. A pesar de haber grandes similitudes entre uno y otro, jamás habrá una coincidencia del 100%. Las circunstancias que determinan la naturaleza del caso serán siempre diferentes entre cada uno de los accidentes, pues la responsabilidad de una persona puede estar hasta en los detalles más recónditos.

La cantidad de condiciones que engloban a un accidente del tráfico son tantas que la probabilidad de coincidencia absoluta es casi imposible. Imaginar que hay que considerar las condiciones de la calle, si había lluvia, la hora del día, la posición del sol, el funcionamiento del semáforo, el estado de los frenos y neumáticos del coche o moto, alguna enfermedad súbita, alcohol o drogas, entre muchas más.

Por dicha razón es que recomendamos que al momento de afrontar un accidente de tráfico siempre se haga a conciencia de que estamos frente a un evento único, y que las referencias que tenemos de otros casos similares podrían no servir para la resolución del propio. Es decir, siempre hay que actuar conforme a las pautas establecidas y en conformidad a los hechos de cada accidente. No se debe gestionar el mismo teniendo como referencia los efectos de otro accidente similar pues podría derivar en una incorrecta estrategia y, por consiguiente, en una resolución no favorable.

  1. El tiempo es oro

Una de las cosas que la ley regula con especial atención es el paso del tiempo. Al Derecho, en general, no le agrada que las relaciones jurídicas entre las personas se mantengan inconclusas. Asimismo, la ley tiene por objetivo que aquellas relaciones jurídicas interpersonales se resuelvan de la manera más rápida posible pues así se descongestionan los tribunales y se cierran los casos.

Debido a lo anterior, la normativa relativa a los accidentes de tráfico – así como en la gran mayoría de otras materias- establece de manera rígida plazos específicos que deberán cumplirse sin excepciones.

La mayoría de estos plazos son fatales, esto es, que de no ejercerse el Derecho dentro de ese periodo de tiempo permitido por la ley se extingue la posibilidad de volver a ejercerlo en un tiempo posterior.

Para que se entienda mejor dispondremos de un ejemplo gráfico. En caso de sufrir lesiones personales, la ley te obliga acudir al hospital dentro de las 72 horas siguientes de haber ocurrido el siniestro para la constatación y certificación de las lesiones. De lo contrario, tanto la aseguradora como el juez podrán rechazarte la indemnización reclamada por no haber respetado aquel plazo.

Además, no se debe olvidar que las lesiones se van curando con el paso del tiempo por sí solas, por lo que entre menos tiempo pase de la lesión más grave es, por consiguiente, el certificado médico será más categórico al momento de comprobar su procedencia, y tendrá una mayor fuerza probatoria al momento de reclamar la indemnización.

Por ende, la víctima deberá acudir a un centro hospitalario a constatar las lesiones sufridas lo antes posible, sin dejar pasar 72 horas, incluso si éstas fueran mínimas.

Finalmente, los plazos deben respetarse en todo momento del proceso, por lo que recomendamos que mientras no se haya recibido el pago no se debe bajar la guardia en ningún momento. Recordad que hay que denunciar, avisar a la aseguradora y eventualmente presentar acciones legales, por lo que todo debe hacerse con una anticipación prudente (máximo 1 año de forma fehaciente).

  1. Tu aseguradora no te ayudará, y la del responsable, menos.

Por el solo hecho de pagar puntualmente las cuotas de la póliza del seguro no significa que tu aseguradora se la jugará por la víctima para lograr la indemnización reclamada. Solo se limitarán a hablar con la aseguradora del responsable para que procedan al pago de la indemnización, pero no se puede esperar más allá de eso.

Existen convenios entre las aseguradoras que velan por una solución rápida y resolver el caso lo antes posible, por lo que entre ellas se pondrán de acuerdo y acordarán una cifra probablemente inferior a lo que realmente correspondería.

Es importante considerar que ellos velan por sus propios intereses, no por los de sus clientes, por lo que al momento de afrontar un accidente de tráfico no puedes esperar a que la aseguradora te cubra la espalda y luche por ti, para eso estamos los abogados.

Porque no solo basta con no tener la ayuda necesaria de tu aseguradora, sino que además para la aseguradora del responsable eres considerado su enemigo. Jamás van a tener la intención de pagarte el importe reclamado por lo que siempre harán todo lo posible para minimizar el importe que te deben, por ello es por lo que hay que ser muy riguroso al respecto.

Las aseguradoras son conscientes de que la víctima generalmente no cuenta con la asesoría jurídica necesaria para afrontar este tipo de sucesos, por ende, siempre te cerrarán la puerta negándote la indemnización. Pueden inventar todo tipo de razones, al final terminan por no pagar ningún euro pues la víctima se desiste de seguir con el reclamo cuando les niegan el reclamo.

El caso lo mirarán con extremo detalle, tratando de encontrar cualquier pieza que pueda permitirles señalar que tu tuviste la culpa, que la culpa fue de los dos y siempre estarán del lado de su asegurado en caso de controvertir la responsabilidad.

En conclusión, hay que tener mucho cuidado en la gestión del accidente de tráfico porque el enemigo tendrá los ojos bien abiertos para encontrar cualquier elemento que permita ahorrarse la indemnización.

  1. Acreditar la culpa

Directamente relacionado con lo anterior, como es sabido que la aseguradora no querrá pagarte nada, será la propia víctima quien tenga que encargarse de reunir todas las pruebas necesarias para acreditar fehacientemente la responsabilidad del conductor negligente.

Por tanto, será estrictamente necesario que antes de iniciar cualquier reclamación al respecto se logren obtener los medios probatorios correspondientes para acreditar la procedencia de los daños y lesiones.

Aquellos medios de prueba, tal y como lo hemos planteado en otros artículos publicados por nosotros, corresponde al parte amistoso y atestado policial. Estos documentos son constancias donde se detallan las lesiones y los daños que se han producido en las personas y sus respectivos bienes. Estas certificaciones son fundamentales para establecer la responsabilidad del hecho y la procedencia de los daños y lesiones indemnizables, por ende, se aconseja que como primera gestión después del accidente se trate de obtener alguno de ellos.

Durante la obtención de estos documentos, ojalá en paralelo, se deberá registrar el accidente a través de algún medio audiovisual. Las fotos y videos de la escena del suceso, de las lesiones, daños y de todo lo que pudiere ser importante, son claves al momento de determinar la fehaciencia de los hechos que se discuten.

Asimismo, otro medio probatorio que puede jugar un rol trascendental en el reclamo de la indemnización corresponde a los testigos. Una controversia no puede resolverse si es tu palabra contra la del conductor negligente, por lo que los testimonios de terceras personas que presenciaron el siniestro serán clave para determinar quién de los involucrados tiene la razón, o al menos, quien se acerca más a tenerla.

Recién una vez que se obtengan aquellos medios probatorios podemos pensar en hacer la reclamación ante la aseguradora, pues como dijimos en el apartado anterior, harán todo lo posible para evitar pagar la indemnización. No obstante, teniendo debidamente acreditada la responsabilidad y procedencia del daño mediante los medios mencionados, no podrán hacer caso omiso y se verán obligados a realizar el pago de la indemnización (siempre que se cumplan los otros requisitos).

  1. Valoración de los daños

La valoración de los daños siempre ha sido un tema tremendamente complicado, pero resulta necesario hacerlo ya que es un elemento indispensable para que la aseguradora tenga conocimiento de que el importe reclamado es auténtico, justo y razonable, pues así tendrá mayor disposición a pagar.

Para efectos de calcular el monto al que ascienden los daños y perjuicios sufridos por el siniestro se deberá acudir a una normativa específica llamada Baremo del Tráfico.

Esta normativa es un conjunto de reglas que regulan objetivamente el cálculo y el importe de indemnización en caso de un accidente de tráfico. Entrega determinados criterios y condiciones por las cuales se determinará cuanto es el monto total que se debe indemnizar, por lo que las aseguradoras no se van a fiar de otro mecanismo de valoración de daños que no sea establecido en el Baremo.

Es capital saber que el Baremo incluye determinados daños que la mayoría de las personas no tienen idea de su existencia, a lo que es fundamental un poco de estudio para saber hasta donde se puede reclamar una indemnización.

El Baremo tiene una especial dificultad pues está elaborado a partir de tablas numéricas y conceptos jurídicos que deben ser analizados por especialistas, siendo difícil de interpretar por aquellas personas que no están familiarizadas con documentos de tal naturaleza. He aquí una razón más de porque es imprescindible la asesoría jurídica a las víctimas de accidentes de tráfico.

En conclusión, creemos que no es factible que la víctima se aventure a pelear con la aseguradora sin tener los conocimientos necesarios acerca del Baremo de Tráfico, o al menos sin tener la ayuda profesional necesaria para afrontar un proceso rudo y complicado. Por eso invitamos a que todos aquellos que se hayan visto perjudicados por un accidente de tráfico nos contacten y nos cuenten lo sucedido para efectos de armar una buena estrategia y así lograr la indemnización que corresponde.

  1. Contáctanos

Como se ha podido apreciar, el proceso de obtención de indemnización no es algo fácil. Exige conocimientos sobre el tema en cuanto a saber con exactitud todo aquello que es indemnizable, como obtener la indemnización, los requisitos necesarios y las condiciones de negociar con la aseguradora.

Además, ante cualquier controversia al respecto, el caso se tramitará ante los tribunales correspondientes, por lo que será un juez quien determine efectivamente la procedencia y monto de la indemnización. Para ello, se necesita la representación de un abogado, pues la asesoría letrada es indispensable para que una persona pueda acudir al tribunal y reclamar su pretensión.

Habida cuenta lo anterior, invitamos a todos aquellos que se hayan visto envueltos en un accidente de tráfico a que nos contacten y cuenten lo sucedido. Aquí brindaremos una defensa férrea de alta calidad y lucharemos por los derechos que le correspondan, llevaremos a cabo una estrategia íntegra y completa para efectos de lograr la indemnización justa que repare todo el perjuicio sufrido producto del accidente de tráfico y os acompañaremos en cada una de las etapas del proceso para aclarar conceptos y resolver todas las dudas que surgirán.